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Sobre el Comentarista

Fernando Spiritto es politólogo egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Tiene una Especialización en Economía de la Universidad de Colorado y un Master en Políticas Públicas de la Universidad de Georgetown en Washington DC. Ha sido profesor de Sistemas Políticos Comparados y del postgrado en Regulación de Empresas de Servicio Público de la UCV. Actualmente dicta los cursos de Política y Economía Regulatoria y Análisis de Políticas Públicas en la UCAB. Fue articulista de Economía Hoy y escribe para Venezuela Analítica. Tiene varios ensayos sobre temas económicos y políticos en revistas especializadas.

Simón Bolívar: A Life

John Lynch

Yale University Press. New Haven and London.

2006

Resumen: John Lynch ha escrito una excelente biografía de El Libertador que aporta, junto con la rigurosidad metodológica, excelente redacción y uso adecuado de viejas y nuevas fuentes, un toque de mesura en medio del enconado proceso político (la llamada revolución bolivariana) que usa su nombre como fuente de legitimidad.

Sobre el autor: John Lynch (Londres, 1927) es un historiador, hispanista y americanista británico, considerado una autoridad en los campos de la Historia de España, de la Independencia Americana y de los nuevos países hispanoamericanos. Es profesor emérito de Historia de Latinoamérica en la Universidad de Londres, donde fue director de su Instituto de Estudios Latinoamericanos.

Comentando el Libro

El libro de Lynch, editado por la Yale University Press, nos muestra a un Simón Bolívar alejado de las visiones extremas que lo presentan como un típico caudillo latinoamericano o como un dios en la tierra. A riesgo de sonar como un lugar común, podría decirse que el aporte más importante del libro es una visión del personaje libre de contenido emocional o ideológico, tarea que tal vez se hizo más fácil al autor dada su condición de "observador externo": Lynch es inglés y ha dedicado su vida académica al estudio de la historia hispanoamericana.

El rechazo a las visiones extremas se siente a los largo del texto. Por ejemplo, cuando se reseña la vida de Bolívar durante el período comprendido entre 1810 y 1812, el autor dice que "la lectura no es buena para aquellos que buscan la perfección en el héroe" (p.63). Se refiere aquí a la pérdida de Puerto Cabello, al arresto de Miranda y a la obtención de un pasaporte de los realistas en dudosas circunstancias. Por su parte, Lynch desarrolló varios rasgos de El Libertador que elevan su estatura histórica: su enorme capacidad de trabajo, sus dotes de líder al punto de poder definir con exactitud la fortaleza y debilidades de sus subordinados (p.298) y la capacidad intelectual que lo distingue con claridad de los típicos caudillos. Bolívar es descrito como un hombre sofisticado "y de mundo" en un ambiente profundamente atrasado.

Sobre Bolívar y el caudillismo, Lynch aporta varias ideas interesantes. Bolívar no fue un caudillo tradicional porque, entre otras cosas, su poder no se apoyó exclusivamente en la fortaleza de su personalidad. "Siempre buscó la institucionalización de la revolución y darle un cierre político. La solución por él favorecida fue la creación de un gran Estado-nación, con un fuerte gobierno central, solución totalmente distinta a la forma federal de gobierno y de poder descentralizado preferida por los caudillos. Bolívar nunca contó con una verdadera base de poder regional" (p.99).

De las páginas de Simón Bolívar: A Life emerge un estadista consustanciado con las realidades geopolíticas, las corrientes intelectuales y las duras realidades imperantes en su tiempo. Lynch examina en detalle su formación intelectual y las ideas políticas resultantes. Nos provee así con una síntesis insuperable de su pensamiento político y económico, como a continuación reseñamos.

Bolívar fue un hijo de la Ilustración en el sentido de ser súbdito de la razón y luchador constante por la igualdad y la libertad. "Su aproximación al conocimiento fue empírico, no metafísico, y no estaba interesado en crear una nueva filosofía" (p.33). Desconfiaba de la iglesia y la consideró un agente del viejo régimen. De Montesquieu, dice Lynch, heredó el odio al despotismo y la creencia en un moderado gobierno constitucional, la separación de poderes y el Estado de Derecho. Pero la libertad en sí misma no era la clave de su sistema político. "Su búsqueda de la libertad, por consiguiente, fue la búsqueda de un instrumento intermedio entre los extremos de la anarquía y la tiranía, entre los derechos de los individuos y las necesidades de la sociedad" (p. 284).

De lo anterior surge la firme creencia de Bolívar en los gobiernos fuertes. Su visión de la Revolución Americana fue mucho más allá de la lucha por la independencia política. Su proyecto establecía un gobierno activo en la tarea de proporcionar a los habitantes de América una vida mejor mediante reformas profundas de las estructuras económicas y sociales. "El sesgo hacia un gobierno fuerte, interesado en la reforma y en el orden, y como marco necesario para el desarrollo post-colonial, fue una cualidad y no un defecto en las políticas de Bolívar, que lo dotan con una modernidad más allá de la era de la revolución" (p.287). Lynch pareciera justificar de esta forma las acciones políticas de El Libertador y el sesgo antidemocrático que muchos historiadores le endilgan, al tiempo que confirma la sinceridad de sus objetivos políticos y lo presenta como un verdadero estadista. "Historiadores han sugerido que Bolívar abandonó la búsqueda de la libertad, o al menos la pospuso en favor del orden y la seguridad. Pero la evidencia muestra que sus principios en 1828-30 no fueron diferentes de los que desarrolló de 1812 en adelante, que su insistencia en igualdad y libertad fue siempre acompañada por la búsqueda de un gobierno fuerte" (p.287).

Como hombre práctico, Bolívar tampoco asumió de forma pasiva el liberalismo económico imperante. "El laissez-faire tuvo que ser modificado y la economía bolivariana aceptó un modelo de moderado proteccionismo". Esto se tradujo en el apoyo a la agricultura, la continuación de las restricciones al comercio exterior impuestas durante la Colonia y el fomento de la inversión extranjera. El lamentable estado de la infraestructura merecía igualmente una mayor intervención del Estado.

Como revolucionario e hijo de la Ilustración, Bolívar era sincero en su odio a la esclavitud. Liberó a sus propios esclavos y fue consistente a lo largo de los años en legislar contra tan terrible práctica. Lynch describe lo inútil de esta lucha: el complejo entramado político y económico de la época hizo inútil la abolición, que tuvo que esperar hasta 1854 cuando los propietarios se dieron cuenta de lo poco rentable que resultaba el régimen esclavista y se cambiaron a un esquema más rentable basado en la mano de obra libre de los peones.

Otros aspectos pueden resaltarse en esta excelente biografía. Sobresalen la descripción del ambiente internacional y el papel jugado por Gran Bretaña. Es especialmente útil la narración de las campañas del sur y el análisis de las realidades locales de los países liberados. Por último, se aborda el culto a Bolívar, materia de mucha actualidad, que es un tema recurrente en la política Venezolana. El culto se presenta como un proceso: los grandes hechos rápidamente pasan a la cultura popular, la admiración los mantiene vivos, luego sigue el respeto y finalmente se mantienen como propaganda, sirviendo a una gran cantidad de necesidades.

Conclusiones

Del libro de Lynch queda claro que la revolución de Bolívar era limitada en su alcance social. A la revolución política que trajo la independencia, se agregó el propósito de hacer profundas transformaciones sectoriales que sin embargo dejarían intacto el tejido social y la estructura económica. Dice Lynch que la distribución de tierras, la igualdad racial, la abolición de la esclavitud, etc. eran políticas reformistas y no de tinte revolucionario. "Él fue demasiado realista para creer que podía cambiar la estructura social de América legislando o imponiendo políticas inaceptables a los mayores grupos de interés" (p.287). El Bolívar astuto, pragmático, conocedor de su realidad, se muestra aquí en todo su esplendor.

En suma, el Bolívar de John Lynch es uno de esos libros que pone "las cosas en su lugar". En momentos en que presenciamos un régimen político que nuevamente usa el culto a Bolívar como fuente de legitimación, este libro sobresale por su análisis desapasionado. El manejo apropiado de los hechos que allí observamos constituye un antídoto contra la manipulación ideológica desde el poder. En este sentido, John Lynch ha hecho un gran servicio a la democracia venezolana.

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